
Soy Javier; voy a contar la vida del estudiante a mi manera:
En
mi casa yo comienzo el día con el gritillo de mi madre diciéndome:
_¡ Javier, que ya es la hora!
Ya estamos en el colegio; se llama "Conquistador Loaysa". Allí , antes de que venga nuestra profesora, hablamos de las cosas que nos han pasado el día anterior, ¡son muchas!.
Cuando viene la profesora nos dice buenos días y nos manda que nos sentemos.
Mi profesora, Mª Ángeles, nos da clase muy bien de Lengua y Matemáticas. Ya llevamos más años con ella. Mi otra profesora se llama Montse, nos da Inglés y Conocimiento del Medio. Es nueva.
_¡Suena la alarma de los relojes, ya es
la hora!- decimos todos los niños.
Nuestra "seño" dice que , por nuestro bien,
hasta que no acabemos el trabajo no salimos.
La profesora nos dice, más tarde:
-Bueno, ya hemos acabado, podéis salir.
-DING, DONG, DING, DONG-
es la alarma que indica que ya se ha acabado el recreo, hay
que volver a clase.
Damos otra clase y , a casa, a comer.
¡Bueno!, ahora vienen las dos clases de por
la tarde, suelen ser de Religión, Artísticas, ...etc.
Meriendas, haces los deberes,
estudias, repasas,... y juegas un rato.
Ahora cenas, estás un
poco con tu familia, y a la cama. Ya se acabó el día.¡
Agotador!, ¿Verdad?
Pues si es agotador el trabajo del estudiante, ¡
imagínate el del profesor!
Bueno, hasta mañana, que hay que madrugar con el gritito de mi mamá.

Todos allí éramos un manojo de nervios, al igual que nuestras madres. Luego nos montamos y nos fuimos.
Durante
el viaje fuimos cantando y hablando, y vimos cosas como la Central nuclear
de Almaraz o el túnel de Miravete.
Cuando
llegamos a Cáceres, lo primero que vimos fue la
imprenta de la Diputación Provincial
donde nos enseñaron a hacer los periódicos, ¡e incluso
hicimos un cuadernillo!
Luego fuimos a un museo arqueológico y allí vimos las cosas de la evolución del hombre, piedras inscritas y maquetas de poblados antiguos.
Cuando
terminamos de ver todo aquello bajamos
y vimos el aljibe y dentro , en el fondo,
había muchas monedas.
Más
tarde nos quedamos en una plaza a comer y cuando terminamos, algunos,
compramos golosinas y algún recuerdo.
Por la tarde, paramos en Trujillo y vimos la estatua de Francisco Pizarro. Recorrimos una buena parte de esta ciudad. Ya, al final, todos nos montamos en el autobús y volvimos a casa.
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