| HISTORIA.-Se encuentra ubicada extramuros de la ciudad y
muy cerca del cementerio que existió en el siglo XIX al
que debió servir de capilla.
Esta iglesia fue consagrada por el obispo don
Pedro en el año 1210 como rezaba en una inscripción hoy
día desaparecida.
En un principio estuvo dedicada a San Bartolomé
y fue parroquia hasta el siglo XVI.
Santa María de la Cabeza.
De la fábrica románica sólo se conserva un
crismón profusamente adornado, dos fragmentos de
impostas en el interior del ábside central y la
cabecera. El resto del templo pertenece a los siglos XIII
y XVII.
Era poco importante como parroquia pués su
renta eclesiástica era muy pequeña y en la
"Concordia" establecida en 1258 sólo estuvo
representada por un clérigo.
Ya avanzado el gótico se adosó a su muro
meridional el sepulcro de Don Diego Dávila.
En 1647 figura como una de las dieciocho ermitas
de la ciudad aunque con cierta importancia dado el
carácter milagroso atribuido a Santa María de la
Cabeza.
La espadaña fue levantada en 1708. Según
cuenta el libro "Ávila de los Caballeros" a
esta ermita acudían las personas poseídas por el
demonio para implorar salud del alma y del cuerpo.
También fue cofradía de "abogados, procuradores,
notarios y demás gentes de leyes".
ARQUITECTURA.-Esta iglesia mantiene tanto en la planta como en
su alzado la estructura originaria, constituyendo,
"una de las pequeñas y humildes joyas de nuestra
albañilería románico-morisca".
Es de planta basilical, con tres naves rematadas
en ábsides semicirculares. Éstos, a pesar de ser de
granito, emplean el ladrillo en la decoración de sus
arcos de acceso, que están ligeramente apuntados.
Tiene bóvedas de cañón con las que se cubren
las capillas.
La nave central ha conservado dos fragmentos de
impostas decoradas con entrelazado de cestería. 
Portada Sur.
Las naves se hallan separadas por
pilares prismáticos que tienen arcos de medio punto
guarnecidos con ladrillos.
La iglesia se ilumina mediante ventanas
apuntadas enmarcadas en ladrillo, y está cubierta por
una armadura a dos aguas de par y nudillo.
La cabecera está realizada en sillería de
granito y tiene tres absidiolos de distinto tamaño
desprovistos de adornos.
Los paramentos se refuerzan con dos
contrafuertes y una columna embutida entre el absidiolo
meridional y el central, que a su vez, es el único en
arrancar de un zócalo escalonado.
 Sepulcro de
Don Diego Dávila.
Las fachadas tienen poco
interés.Tienen dos portadas, una al oeste y otra al sur,
decoradas de forma muy similar a los arcos del interior,
con arquivoltas lisas, guarnecidas por alfices de
ladrillo.
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