Detalle del "Retablo del Descendimiento" (M.N.E. Valladolid)
    La pintura de El Bosco, un verdadero genio como inventor de imágenes, hunde sus raíces en las leyendas y en el arte popular de grabados, estampas, esculturas en madera (sillerías de coro y retablos), miniaturas o iluminación de libros.
    Utiliza imágenes de la iconografía de la época, pero la sitúa en contextos desconcertantes, que nos resultan muy extraños. Así podemos encontrar claros paralelismos iconográficos entre la figura atada al palo del laúd en el infierno musical y la figura del mal ladrón, violentamente contorsionado sobre una cruz en tau, del Retablo del Descendimiento (Museo Nacional de Escultura de Valladolid), atribuido a un taller flamenco de Amberes de comienzos del siglo XVI. 
   Este empleo de las imágenes populares que tiene ante su vista, nos lo sugiere también la imagen (en el panel del infierno) de un  hombre desnudo que cuelga en una enorme llave, cuya postura es una evidente alusión a un emblema característico de la sociedad flamenca: el collar de la Orden del Toisón de Oro, fundada por Felipe el Bueno, duque de Borgoña, en 1429. ¿Sátira contra el poder?
   "Transformó en el matraz de su imaginación la información figurativa de que disponía en su entorno. Absorbe como esponja toda clase de imágenes que pasan ante su vista y nos las devuelve metamorfoseadas." (J. Yarza)