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En el paisaje del jardín de las delicias abundan plantas y frutas con
evidentes connotaciones sexuales. Madrońos, moras, grosellas, frambuesas,
fresas, cerezas... son símbolos de la voluptuosidad y de los placeres que rápidamente
caducan.
Es también significativa la abundante presencia
de pájaros (grullas, petirrojos...), animales consagrados desde
antiguo a Afrodita y símbolos por tanto de la lujuria, que acercan
con sus picos a los hombres el fruto deseado.
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