Los primeros datos de que disponemos sobre
los molinos hidraúlicos, en la historia de la Humanidad, se
deben a Vitrubio en el siglo I, que nos describe perfectamente en
sus obras, el funcionamiento del molino de rueda vertical, que ya
existía en Persia y en las riberas del Mediterráneo Oriental
antes de la Era Cristiana (siglo V a.C.).
Desde el siglo V al siglo VIII, existen
muchas referencias sobre molinos hidraúlicos en Castilla y
León, según podemos comprobar en el Código Visigótico de San
Millán de la Cogolla.
Durante la Edad Media se extienden de
manera general por toda la Península Ibérica y sobre todo por
la cuenca del Duero, molinos comarcales, señoriales, de
abolengo, realengo... según fueran sus dueños. Al final de este
periodo, comenzó a existir algún que otro molino "bastardo"(más
o menos libre).
En la época medieval, los campesinos
estaban obligados a acudir al molino del señor y a pagar una
determinada cantidad de grano o harina, llamada "moltura"
en algunos lugares, y que más tarde en Castilla y León tomará
el nombre de "maquila".
Maquinaria de un molino antiguo
Con el paso de los tiempos el molino pasa a ser
propiedad de órdenes religioso-militares, abadías, señoríos
laicos y cabildos o monasterios, que ejercían el monopolio del
transporte del grano y de la harina.
La época dorada de la molinería tiene lugar durante
los siglos XVI y XVII, de tal forma, que en aquellas fechas
había en la Península Ibérica unos seis mil molinos harineros
y otros trescientos artefactos hidráulicos, entre ellos los
"batanes",
siendo León, la provincia con mayor número de ellos.
A partir de aquí se inicia una decadencia, aunque se
mejorará su técnica de funcionamiento, sobre todo en las
piedras de moler; reduciéndose su tamaño al comenzar a
fabricarse con sílex, y más adelante, utilizando las llamadas
"piedras francesas"(
más duras que las nacionales ), progresando en la limpieza y
cernido de la harina.
A partir del año 1750, sube el precio del trigo,
entre otros acontecimientos, y hace que, poco a poco, algunos
molinos harineros vayan desapareciendo o convirtiéndose en"molinos
de cebo" para piensos; otros en
fábricas de harina y los menos, queden como fábrica de
producción de energía eléctrica.

Corriente de agua de Río Mayor utilizada para la producción de energía eléctrica en Riofrío (Ávila).
El edificio era de una sola planta aunque en algunos
casos, como en la zona de Mingorría, disponían de un "sobrado"
e incluso dos plantas. La mayoría eran utilizados como vivienda
temporal por lo que disponían de algunas dependencias más, para
uso del molinero y de las caballerías que utilizaban para
transportar grano y harina. Otros contaban además con gallinero
y palomar.
La mayoría de ellos utilizaban directamente el agua
del río o de los arroyos como fuente de energía e incluso
alguno aprovechaba el agua sobrante de otro molino. (El llamado
Molinillo aprovechaba el agua del molino de Hernán Pérez en la
zona de Mingorría).

Para aprovechar la energía del río o del
arroyo se construye una pequeña presa o "azud"
que corta el cauce, formando una gran masa de agua llamada "pesquera".
Desde aquí el agua pasa hasta el molino a través de un canal,
llamado también "cacera" o
"chorro", formado por gruesos
muros de piedra o incluso excavado sobre el propio terreno. Otras
veces el agua se recoge en una balsa como en el molino Trevejo
(Mingorría).
Balsa del molino de Hernán Pérez (Zorita de los Molinos)
Cuando el agua llega al molino pasa, a través de una
o varias aberturas hechas en el muro, a un depósito o cubo (de
ahí la denominación de algunos molinos como El Cubo o Cubilllo)
o bien desciende por un "bocín" o
"saetín", hasta golpear el "rodezno"
(rueda hidráulica horizontal) que en algunos casos era de "regolfo"
(innovación española para aprovechar mejor la corriente),
situada debajo del piso del edificio y que hacía girar, a una
gran piedra o muela ("piedra
volandera") que gira sobre otra,
llamada piedra"molandera".
...................
Balsa de un molino de Sotalvo y "tolva" de otro molino.
Aquí es donde se produce la trituración del trigo
entre las estrías de las piedras. Éstas están protegidas por
una estructura de madera (guardapolvos) que protege a las piedras
y soporta la "tolva"
donde se echa el grano que se va a moler. Ésto permite al
molinero una cierta libertad. La cantidad de trigo tiene que
estar dosificada, ya que si es mucha puede salir sin moler o
parar la maquinaria, y si es poca, gastar excesivamente las
"muelas".

Para regular la cantidad de grano que se
va a moler se dispone de un ingenioso sistema de dosificación,
el "triqui-traque",
que utiliza el movimiento del eje mediante una rueda dentada,
produciendo un ruido que es la causa de su onomatopéyico nombre;
éste se regula subiéndolo o bajándolo.
"Triqui-traque" del molino.

El
agua sale después por el "cárcabo"
a través de un canal de evacuación llamado "socaz"
llevando de nuevo las aguas al río.
El sistema de "regolfo"
aprovecha la fuerza centrífuga del agua,
rodeando al rodezno con una pieza cilíndrica. El inventor
medinense Francisco Lobato, en el siglo XVI, perfeccionó este
sistema dotándole de un rodezno metálico con los álabes
curvados hacia atrás, para aprovechar el principio de la
reacción del agua a la salida.
"Cárcabo" y "socaz" de un molino (Zorita de los Molinos ).
Más tarde Alonso Sánchez Cerrudo potenciaría un
regolfo totalmente cerrado para aprovechar la presión del agua,
con un difusor en sifón.
Se dice que un molino tiene una o varias "muelas"
cuando puede moler simultáneamente con una o varias piedras.
La mayor parte de los molinos que subsisten en la
actualidad se encuentran, lamentablemente, en estado ruinoso,
quedando en el río Adaja un único molino en funcionamiento: el
de Hernán Pérez en la zona de Mingorría.