EL VALLE

 

RELIEVE

 

La mayor parte de las aguas que forman el caudal del Adaja es recogida por el río en su discurrir a lo largo del Valle de Amblés.

El valle es una gran fosa tectónica hundida entre los siguientes bloques montañosos:

-Al norte- la Sierra de Ávila.

-Al sur- la Serrota y las Parameras.

-Al este- las estribaciones de la sierra de Ojos Albos y Cuerda de los Polvisos.

-Al oeste- la unión de la Serrota y la Sierra de Villanueva.

El río, durante miles de años, ha ido rellenando con depósitos aluviales dicho hundimiento, de tal forma, que hoy día nos encontramos con la topografía propia de este valle fuertemente modificado por los cultivos agrarios de la población actual.

Muy poco tiene que ver esta imagen con la de tiempos pasados, aunque aún podemos observar a estas encinas, como restos de la vegetación primitiva.

La salida natural del valle, nos la señala el Adaja en su discurrir cerca de la muralla de Ávila. Las demás salidas del Valle son las siguientes:

-Por el norte- el puerto de Las Fuentes, que nos lleva hacia la comarca de la Moraña.

-Por el sur- los puertos de Menga, Navalmoral y Paramera, que nos comunican con el valle del Alberche.

-Por el oeste- el puerto de Villatoro, nos conduce al valle del Corneja.

FLORA

 

Como ya dijimos anteriormente la vegetación del valle ha sido modificada a través del tiempo por los distintos habitantes de esta zona, quedando pocos vestigios de la flora primitiva.

Las tierras llanas deberían estar cubiertas de espesos encinares, aunque el aspecto del valle en la actualidad es un terreno sometido a una agrarización excesiva, predominando los cereales.Muy distinto a como se encontraba anteriormente ya que sus habitantes plantaron setos, arboledas y abancalaron el terreno para evitar su erosión, y practicaron el barbecho procurando que la tierra descansara.

A medida que vamos subiendo por las laderas de las montañas que forman el valle, la vegetación va cambiando hasta llegar a la altura de la Serrota donde sólo el cervuno, los musgos y líquenes soportan la dureza extrema del clima.

En las primeras estribaciones encontraremos la retama, la escoba blanca, el tomillo, el piorno y algunos pinos silvestres.

En los lugares más altos abundan las praderas entre robles y nogales centenarios.

 

 

 

Junto a las riberas del río, en su curso alto, existen fresnos, sauces y alamedas que en otros tiempos debieron jalonar sus orillas en todo el trayecto.

También existen algunos humedales en el curso medio donde crece una especie de mimbre, la "bardaguera", que era utilizada para la fabricación de cestos y otros utensilios artesanos por los ribereños de la zona.

En torno a los molinos se levantan arboledas de alisos, negrillos, chopos y fresnos cuyo porte y colorido resaltan entre el verde uniforme de las encinas.

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Estas dos fotografías del parque de "El Soto" son una muestra de la vegetación de ribera que aún se conserva.

FAUNA

 

La fauna piscívora se ha visto reducida notablemente, tanto en algunas de sus especies como en el número de ejemplares de las mismas, debido a la contaminación de las aguas por los productos químicos utilizados en las explotaciones agrarias y ganaderas, si bien antiguamente vivían en sus aguas barbos, anguilas, carpas, cachos o bermejuelas, tan abundantes como lo fueran los cangrejos.

En la actualidad quedan algunas de estas especies, otras como el cangrejo, han desaparecido y algunas, entre ellas las carpas, se han multiplicado como consecuencia de la creación de los embalses de Fuentes Claras y Las Cogotas, sirviendo de distracción a los aficionados al deporte de la pesca.

Los peces del Adaja, gozan de la curiosa propiedad de ser incorruptibles, como consecuencia de la alúmina que contienen sus aguas.

De entre las aves que surcan los cielos del Valle Amblés citaremos a las abubillas que viven en los encinares próximos a las sierras. La cojugada, la collalba, el acentor, la lavandera, el mirlo acuático y el martín pescador, que se encuentran siempre cerca de los arroyos y torrenteras,como por ejemplo en el arroyo de Los Tejos, dentro del término municipal de Pradosegar y demás arroyos del curso alto del Adaja.

Junto al río encontramos algunas rapaces como el aguilucho pálido, el cernícalo y el búho chico. En las Parameras viven el águila real, el búho real y el halcón; también hay algún milano negro, azor y cárabo.

La población de reptiles del valle la forman: En el río y charcas adyacentes, la culebra de agua. En la llanura, la culebra bastarda, el lagarto ocelado y la lagartija. En las sierras, la víbora y el lagarto verdinegro.

Los mamíferos más característicos del valle son: la rata de agua, (muy abundante en otros tiempos en el río) el turón, la garduña, gineta, comadreja, musaraña, topillo campesino, topo ciego, tejón y gato montés.

CLIMA

 

El clima del valle es mediterráneo continentalizado siendo muy extremado debido a la altitud (900m. de altitud media ) y a la poca vegetación existente en las montañas que le rodean, caracterizado por inviernos fríos con algunas nevadas y veranos secos y calurosos.

Debido a la proximidad de los altos picos de Gredos, los frentes fríos y húmedos descargan alrededor de sus cumbres y no llega la lluvia a las sierras del valle. Al pie de la Serrota, debido a su altura, son más abundantes las nieves y las lluvias.

Los veranos son muy cortos y los inviernos muy largos. Por eso, sus habitantes dicen:"Hay nueve meses de invierno y tres de infierno". La época que registra las mayores precipitaciones suele ser el otoño. Hay muchas horas de sol durante todo el año, permaneciendo el cielo con un azul intenso durante la mayor parte del mismo.

HISTORIA

 

El Valle Amblés ha estado habitado desde tiempos muy remotos como nos demuestran los restos hallados en Muñopepe, que datan de hace al menos setenta mil años.

Al término de la etapa glaciar, hace unos diez mil años, otros pobladores habitaron esta zona abandonando su vida nómada por otra más sedentaria; pero es en la Edad del Hierro ( hace dos mil trescientos años aproximadamente) cuando las montañas que rodean el valle, se pueblan con los "vettones", unas tribus que cultivan los campos y cuidan el ganado, construyen poblados con casas de adobe y piedra , se defienden con murallas, tallan verracos, utilizan utensilios de barro y forjan armas.

En el Valle Amblés hubo dos poblados vettones muy importantes: Ulaca y Óbila.

Restos del poblado de Ulaca.

Cuando llegan los romanos al valle los castros vettones son destruídos y sólo sobrevive el de Óbila que pasa a ser Ávila.

Con la llegada posterior de otros pueblos (visigodos, musulmanes...) el valle va cambiando de aspecto; unas veces cultivado y habitado, otras deshabitado y desértico, como consecuencia de las guerras entre cristianos y musulmanes, cambiando alternativamente hasta llegar a la situación actual.

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