LA CRISIS DE 1.929
Y LA DEPRESION DE LOS AÑOS 30
1.
Movimientos de conjunto y crisis.
1.1 Coyuntura económica.
1.2 Ciclos económicos, tipos.
2. La crisis de 1.929.
2.1 El "crac" de la bolsa neoyorquina.
2.2
Causas de la crisis.
2.2.1
Especulación bursátil.
2.2.2
Política monetaria inflacionista.
2.2.3
Estructura banca EE.UU.
2.2.4
Tendencias monopolistas.
2.2.5
Factores psicológicos.
3. La Gran Depresión.
3.1 La Gran Depresión en los EE.UU.
3.2
Aspectos internacionales.
3.4
Causas de la Gran Depresión.
3.4.1
Inadecuación teorías económicas.
3.4.2
Proteccionismo económico.
3.4.3 Errores
liberalismo económico.
3.4.4
Factores coyunturales.
3.4.5
Factores estructurales.
3.4.6 Factores
psicológicos.
3.5 Políticas económicas.
3.5.1
EE.UU.
3.5.2 Reino
Unido.
3.5.3
Alemania.
3.6 Consecuencias.
3.6.1
Contracción producción industrial.
3.6.2 Crisis
agricultura.
3.6.3
Desorganización comercio internacional.
3.6.4 Transformaciones
sociales.
3.6.5
Intervencionismo.
3.6.6 Crisis
democracia.
3.6.7
Tensiones internacionales.
3.6.8
Fascismo y nazismo.
1. MOVIMIENTOS DE CONJUNTO Y CRISIS.
1.1
COYUNTURA ECONÓMICA.
La coyuntura es el estado general de prosperidad o depresión económica
en un momento dado. Situación concreta que se da en la evolución de una
economía. A esta acepción en sentido estático debe añadirse un componente
dinámico que comporte como consecuencia alguna clase de previsión, de esta
forma se considera la situación económica como situación en movimiento.
El estudio de la
coyuntura va íntimamente ligado al estudio de los ciclos económicos y sus
fases, mediante la recopilación y elaboración estadística de datos sobre
precios, producción de bienes, depósitos bancarios, cartera de pedidos de las
empresas, etc., etc. Con estos materiales se calculan los índices que permiten
diagnosticar y prever la situación futura, y por tanto, decidir las medidas
necesarias para que en la vida económica prosiga el crecimiento.
La estructura es el conjunto relativamente estable de los elementos
que constituyen un sistema económico. La evolución de estos conjuntos de forma
positiva o negativa conduce a crisis o etapas de prosperidad.
Esta evolución se puede
determinar mediante estudios estadísticos que han conducido al descubrimiento
de movimientos económicos de conjunto de carácter cíclico. No tienen lugar de
una forma regular sino con alternancias de alza y baja de precios, depresión -
prosperidad, producción intensa - producción lánguida, etc. Estas
fluctuaciones de uno u otro tipo se denominan ciclos.
En cada ciclo se
distinguen tres momentos: prosperidad, expansión económica o fase de alza,
crisis y depresión o fase de baja. La crisis es el punto superior, el momento
en el que se produce la inversión o el cambio de tendencia por el paso de la
expansión a la depresión.
Es frecuente la
coincidencia de los períodos de expansión con las guerras. Las guerras provocan
un aumento del consumo, alza de los precios, auge de la producción industrial
de base y una vez terminadas se mantiene la expansión por los imperativos de la
reconstrucción.
Hay que distinguir dos
tipos de crisis, las crisis de las sociedades tradicionales preindustriales y
las crisis de la era industrial en el marco de una economía capitalista.
Las crisis
tradicionales podían deberse a tres categorías de causas: accidentes naturales,
como por ejemplo una mala cosecha pos causas climatológicas o cualquier otra
contingencia natural no controlable por el hombre; accidentes de tipo guerra de
larga duración, como por ejemplo la Guerra de los Treinta Años; crecimiento de
la población a un ritmo superior al crecimiento de la producción económica. En
estas situaciones pueden distinguirse tres elementos fundamentales: la subproducción
en una economía dependiente por el predominio de la agricultura, de forma
total, de los fenómenos naturales. Una mala cosecha, con la consiguiente baja
de la productividad, podía dar lugar a alzas brutales de los precios de los
alimentos. Además el alza de los precios de los alimentos, que representaban
los 4/5 de los gastos, estrangulaba la demanda del resto de los bienes
económicos.
Las crisis de la era
industrial se mezclan en la primera mitad del siglo XIX con las crisis
tradicionales, dominando las primeras a partir de la crisis de 1847. En estas
influyen causas de nuevo tipo como la falta de previsiones o previsiones erróneas.
Comienzan, al contrario que las anteriores, por situaciones de sobreproducción,
dándose la siguiente cadencia en la evolución de las mismas, de forma esquemática:
·
Acumulación de stocks no vendidos en la fábricas, baja
de precios, disminución de la producción, incremento del paro.
·
Bajada violenta de los
precios. Se intenta vender con reducción de beneficios o incluso sin ninguno
antes que no vender nada.
·
Aumento de la oferta, después,
descenso. Paro de la producción e incluso destrucción de stocks.
·
Hundimiento de la demanda: los
consumidores carecen de medios de compra.
También es necesario
tener en cuenta un nuevo tipo de crisis que no corresponde a ninguno de los tipos
anteriores. La crisis de 1973 presenta rasgos diferenciales que ha llevado a
los economistas a reconocer en ella un nuevo tipo de crisis dentro de las de la
era capitalista. Se caracteriza por una fuerte inflación con recesión económica
y creciente escasez de materias primas y recursos energéticos básicos para las
actividades productivas. La denominación más usual para este nuevo tipo de
crisis propias de nuestro tiempo, es la de crisis del neocapitalismo, o crisis
de estanflación.
1.2
CICLOS ECONÓMICOS, TIPOS.
Se dan 6 formas fundamentales de ciclos que animan la vida económica
como pulsaciones en la era del capitalismo:
·
Tendencias seculares, TRENDS,
un siglo aproximadamente.
·
Movimientos de larga duración,
KONDRATIEFF, 25-40 años.
·
Hiperciclos, KUZNETS, 20-22
años.
·
Ciclos clásico, JUGLAR,
decenales, 6-10 años.
·
Ciclo corto, KITCHIN, 40 meses
de media.
·
Movimientos estacionales.
Se ha generalizado la
denominación de estos ciclos por el nombre de los economistas que los han investigado
o descubierto.
Hay que tener en cuenta
que estos diferentes movimientos no se excluyen mutuamente sino que se superponen.
Movimientos seculares: Es el ciclo de mayor amplitud
temporal que se mide en la escala del centenar de años. En la época
contemporánea se observa sólamente un ciclo y medio a lo largo de dos siglos.Su
determinante es la evolución del índice de los precios en cualquier grado que
los examinemos. Las estadísticas de éstos en el período contemporáneo en los
grandes países industrializados, manifiestan una concordancia impresionante,
distinguiéndose tres fases, una de alza de 1740 a 1810, una de baja de 1810 a
1895 y otra de alza desde 1895.
Estos movimientos
ritman con la situación de la economía, el alza de precios moderada en la
economía capitalista es un factor de prosperidad.
En los índices de
crecimiento de la producción se observa un movimiento paralelo y concordante con
el de los precios.
Movimientos de larga duración, KONDRATIEFF:
Se superponen a los
movimientos seculares con una duración de 40-50 años. Los principales ciclos de
este tipo en la época contemporánea son los siguientes:
Períodos Fase A, ALZA Fase B, BAJA
1730 - 1790 1730 - 1770 1770 - 1790
1790 - 1848 1790 - 1815 1815 - 1848
1848 - 1897 1897 - 1920 1920 - 1933
Como factores causales
pueden destacarse los siguientes: evolución de los precios de los metales preciosos,
circulación fiduciaria, impacto de las innovaciones tecnológicas en los
procesos productivos, etc., etc. Pero de ninguna manera debe entenderse que
existan en cada caso explicaciones monocausales sino concurrencia de
causalidades múltiples que actúan de forma conjunta e interdependiente.
Cuando el stock de oro permanece estable se
produce una situación de contracción en la expansión de la masa monetaria con
relación al volumen de bienes producidos, situación que determina una baja de
precios y un freno a las actividades de intercambio comercial y por
consiguiente una reducción de los salarios, componentes todos ellos típicos de
una situación de recesión o depresión económica. En el caso contrario, incremento
de las reservas de metales preciosos, con un aumento más rápido que el de la
producción, se producirá una subida de precios y de la producción, por aumento
de la demanda, que repercutirá a su vez favorablemente en los salarios y en el
consumo, todo ello característico de una situación o coyuntura de expansión
económica.
En lo que respecta a la
circulación fiduciaria o volumen de billetes en circulación, dentro de unos límites,
se producirán efectos análogos a los descritos como consecuencia del aumento de
las reservas de metales preciosos. Si el incremento de la masa monetaria es
demasiado rápido y desordenado se provocará un excesivo incremento de los
precios con efectos contrarios o recesivos.
Las innovaciones
técnicas se producen por oleadas de forma que pueden distinguirse períodos de
relativa estabilidad seguidos por otros en que se acumulan estas innovaciones,
de una forma paralela a la sucesión de los ciclos económicos. En los períodos
de estabilidad tecnológica se acumulan capitales y los precios no sufren
incrementos importantes, en los períodos en los que surgen las innovaciones se
estimula la inversión de los capitales acumulados previamente, en la
sustitución de los equipos envejecidos que son reemplazados, avivando al mismo
tiempo la demanda y el incremento consiguiente de los precios.
Se han dado otras
muchas explicaciones de estos movimientos de la economía. Entre las más interesantes
deben destacarse las de carácter sintético que conjugan la implicación de
múltiples factores causales que interactúan de forma sincrónica, que se deben a
economistas como Schumpeter, Kondratieff e Imbert. Excluyen las explicaciones
limitadas a una sóla categoría de causas, la combinación de varios fenómenos es
la que produce realmente el cambio de tendencia en la coyuntura económica. Las
causas posibles tienen caracteres específicos y únicos en cada situación
concreta, no son válidas las generalizaciones para la explicación de fenómenos
que nunca son idénticos, sino análogos, en distintos contextos históricos.
Ciclos clásicos, JUGLAR:
Tienen una duración de
6 a 10 años. Se inscriben o superponen a los ciclos anteriores, como alternancias
depresivas o expansivas de más corta duración. Se puede fechar la sucesión de
estos ciclos desde el año 1792. Dado que el número de estos ciclos es muy
superior al de los anteriores, se indica a continuación sólamente las fechas de
las crisis o cambio de tendencia en Gran Bretaña: 1792, 1795, 1800, 1802, 1806,
1810, 1815, 1818, 1825, 1828, 1831, 1836, 1838, 1845, 1854, 1857, 1860, 1866,
1873, 1883, 1890, 1900, 1907, 1913.
2. LA CRISIS DE 1.929.
2.1
EL "CRAC" DE LA BOLSA NEOYORQUINA.
Existe una bibliografía
inmensa sobre el "crac" de la bolsa neoyorquina en 1929, pero hay un
texto, escrito con lenguaje sencillo e ingenioso, debido al escritor francés Bertrand
de Jouvenel, La crise du capitalisme
americain, que en los primeros años de la recesión explicaba la desaforada
especulación bursátil de Wall Street y el señuelo de los plazos para forzar el
consumo a través del gracioso periplo económico de Jones, símbolo del americano
medio:
Jones tenía en 1921, 2.000 dólares ahorrados. No sabiendo
qué hacer con ellos, compró acciones de la RCA y de la Goodyear a precios entre
dos y cinco dólares la acción. En 1824 se felicitó por su ingenio. Sus acciones
habían subido y valían ya 10.000 $. Había multiplicado su capital por cinco.
Animado, decidió no venderlas y tratar de adquirir otro buen paquete. No tenía
dinero, pero, depositando sus acciones como garantía, pudo fácilmente obtener
un crédito de 6.000 $, y así volvió a comprar acciones en bolsa. En 1927 sus
títulos valían 36.000 $. Lleno de confianza en el porvenir, decide no vender
más que lo imprescindible para pagar los intereses de sus créditos. Para
qué reembolsarlos? Basta con comprar nuevas acciones. Tampoco ahorra ni un
dólar, ya que las subidas de la bolsa le enriquecen día a día. Entonces decide comprarse un
coche y una buena casa, a plazos ambos, más una hipoteca sobre ésta. Y sigue sus inversiones, siempre a crédito,
naturalmente. Va a todas las ampliaciones que se le ofrecen. En 1928 posee ya
un capital en acciones de 136.000 $, pero como dan muy poco beneficio, tiene
que echar mano de su sueldo para amortizar sus crecientes cargas financieras.
Impone en la casa una drástica reducción de gastos. Vender acciones? Sólo en
último momento. Son un valor seguro y en alza. Al Inicio de 1929 posee ya
285.000 $ en acciones, pero necesita dinero en efectivo de forma ineludible y
urgente. Las letras del coche, los plazos de la hipoteca y los intereses de los
préstamos obtenidos para la compra de acciones, se comen ya todos sus ingresos.
Hay que vender acciones. Pero todos los Jones del país tienen que vender al
mismo tiempo.
Los grandes especuladores hace ya tiempo que se pusieron a
salvo, liquidando sus ganancias y tomando posición a la baja. En un mes, las
acciones de Jones sólo valen 39.000 $. Su capital en títulos no cubre lo que
debe, e innumerables Jones son apremiados por sus vendedores de coches, sus
prestamistas y sus banqueros. Hay que vender el coche, la casa y parte de las
acciones. Pierde dinero en todas las ventas, pero aún confía en que el resto de
sus acciones vuelvan a subir. En 1930 no valen ya nada prácticamente. En el
mismo año pierde su empleo por efecto de la crisis.
Esta es la historia de
Jones; en definitiva, la historia del pueblo americano. En ella se ilustran
todos los componentes de una crisis. La orgía de la bolsa, el índice de
cotización pasó de 79, en 1921, a 448, en 1929. Los préstamos para la especulación,
de 774 millones de dólares, a 6.800 en el mismo período. Las compras a plazos
de Jones representan el desenfreno consumista, atizado constantemente por la
necesidad de dar salida al exceso de producción. Es una prosperidad basada en
el crédito y no en la solidez económica.
2.2
CAUSAS DE LA CRISIS.
Como hemos visto en el
relato anterior en los años anteriores a 1929 se había producido una especulación
bursátil desenfrenada que afectó a otros sectores de la actividad económica.
Primero en el suelo, en el estado de Florida de forma muy intensa. Saturado
este sector, grandes capitales acuden a la especulación de valores en bolsa,
atraídos más por las rápidas ganancias en plusvalías por compra-venta, que por
la esperanza de dividendos rentables.
Como resultado, cada vez
se distancia más la relación entre el alza de los valores y el aumento de la
producción y de los beneficios.
El boom de la bolsa es puramente especulativo desde principios de
1928, en el que participan grandes empresas y el público en general. Incluso se
recurre en gran escala al crédito a corto plazo con elevados intereses para
participar en la especulación de valores. Tal situación no podía ser muy
duradera, pero las circunstancias hacían muy difícil la intervención de las
autoridades monetarias que se encuentran desbordadas y sin medios de acción.
La crisis se produce de
una forma intermitente y en octubre del 29 cunde el pánico. Comienza la venta
masiva de títulos, quiebran los bancos, se ejecutan las hipotecas sobre fincas,
añadiéndose a todo ello la acumulación de stocks.
La consecuencia última de todo ello será la Gran Depresión que se extiende a lo
largo de los años treinta por todo el mundo capitalista.
Como hemos visto anteriormente
no se puede diagnosticar una causa única, por lo que es más claro enumerarlas,
reconociéndoles una importancia relativa a cada una de ellas:
- La
especulación sin relación con la producción económica real y de los
beneficios, que lleva en sí misma su fracaso necesario. Esta especulación hay
que relacionarla con una inflación producida por la política de dinero barato y
facilidad de créditos.
- Estructura
extraordinariamente fragmentada de la Banca americana, favorable a los
mecanismos de alza de las cotizaciones y de los tipos de interés que constituye
una mezcla explosiva.
- Estructura
de los negocios favorable a todos los abusos, que propician todo tipo de
fraudes y prácticas anticompetitivas.
- Excesos del liberalismo
y falta de mecanismos intervencionistas del Estado para corregir los
desequilibrios económicos.
- Factores
psicológicos. Las reacciones de pánico masivo que se producen desde el comienzo
de la crisis actúan como un factor de agravamiento de la misma.
3. LA GRAN DEPRESIÓN.
3.1
LA GRAN DEPRESIÓN EN LOS EE.UU.
La depresión comienza
en los EE.UU. alcanzando una gran profundidad. La producción industrial desciende
en un 50%, la de bienes de consumo en un 75% y la inversión en un 55%.
Se producen quiebras en
cadena de los bancos. Los precios agrícolas se hunden. Se congelan las
amortizaciones de préstamos y de hipotecas sobre fincas, que aumentan la cadena
de quiebras bancarias y despoja de sus propiedades a muchos campesinos que se
ven avocados aun éxodo masivo por el país en busca de trabajos temporales para
sobrevivir. En lo que se refiere a las cifras de paro, en octubre de 1929 se
llega a 4,5 millones, en 1932 a 10 millones y en 1933 a más de 13 millones, el
27% de la población activa.
Hasta la víspera de la
II Guerra Mundial no se alcanza de nuevo el pleno empleo y el nivel de producción
de 1929.
3.2
ASPECTOS INTERNACIONALES.
Se extiende mediante
los mecanismos internacionales de intercambio a todo el mundo capitalista y a
causa del peso de la economía norteamericana en el mundo. En 1929, la
producción industrial norteamericana era el 45% de la de todo el mundo,
absorbían el 12,5% de las transacciones comerciales mundiales. A estos datos
hay que añadir los efectos de la repatriación masiva de capitales
norteamericanos invertidos en el exterior, como consecuencia de la depresión.
La disminución de la
demanda comercial global de los EE.UU. era suficiente para provocar un proceso
multiplicador negativo en la economía mundial.
La caída de los precios
de las materias primas y de los productos agrícolas, exporta la depresión a los
países más pobres, en los que se producen devaluaciones en serie.
En Alemania la
depresión es especialmente profunda, por la retirada de los capitales norteamericanos.
Se recurre a una política de deflación sistemática que resulta desfavorable
para sus exportaciones. Desde 1931 se impone el control de los cambios, medida
proteccionista para impedir la fuga de capitales.
La extensión de las
medidas proteccionistas, conduce a la exportación del paro, al poner
limitaciones a las importaciones, favoreciendo al mismo tiempo las exportaciones.
Esta generalización de medidas proteccionistas y nacionalistas provocarán el
fracaso de los acuerdos internacionales para luchar contra la depresión.
Se produce el
hundimiento del sistema monetario internacional.
Algunos países recurren
al establecimiento entre sí de acuerdos preferenciales de comercio, excluyendo
a los demás.
El comercio exterior
estará marcado por el bilateralismo, regionalismo, discriminación e
inestabilidad.
La situación de
depresión se mantendrá hasta el final de la II Guerra Mundial, a pesar de los
intentos de reliberalizar el comercio internacional, a causa del desconocimiento
de las causas profundas de la recesión y de las medidas defensivas que se ponen
en práctica de forma unilateral, de forma estrictamente nacionalista y proteccionista.
3.4
CAUSAS DE LA GRAN DEPRESIÓN
Es la más profunda, intensa
y duradera de las depresiones que se han producido en la historia del capitalismo.
Por ello se pondrá en duda por primera vez la validez del sistema capitalista,
con el peligro del ejemplo de la economía socialista soviética, que no se ve
afectada. El paro y la miseria se extienden rápidamente, vigorizándose el
socialismo que tiende a presentarse como el único remedio posible. La ciencia
económica liberal de la época no disponía de los conocimientos necesarios para
actuar sobre la situación.
La inadecuación del
pensamiento y de la política económica a la realidad de la crisis, actúa como
factor causal y agravante de la misma.
Los fracasos y errores
de la política económica liberal, que en su confusión se refugia tras
posiciones dogmáticas, retrasa la toma de decisiones adecuadas. Se atribuye la
misma depresión, desde esta perspectiva, a las intervenciones estatales que
entonces se producen con el fin de frenarla. Sin embargo, lo más posible es que
el atraso de la ciencia económica se combinó con el conservadurismo liberal
obstaculizando la inmediata puesta en marcha de las medidas adecuadas.
Los factores
coyunturales son especialmente desfavorables por los efectos del
"crac" de la bolsa, que se producirán en cadena: quiebras bancarias,
atesoramiento de oro y billetes, congelación de las inversiones, baja de
precios, proceso acumulativo de reducción de la actividad, sustitución del
optimismo anterior por la inquietud y el pesimismo, etc, etc.
Como factor estructural
más destacable actuaría el peso de la economía norteamericana en el conjunto
mundial que contribuye a una rápida exportación de la recesión al resto del
mundo. Además el cese de la exportación de capitales produce un efecto
multiplicador negativo; el hundimiento del sistema monetario internacional, con
lo que la liquidez y los medios de pago a escala mundial se ven amenazados, comprometiéndose
la financiación de los intercambios y toda actividad enfocada a la exportación.
En este contexto el paro hasta entonces coyuntural se hace estructural.
En conclusión, el
período de entreguerras fue una etapa de transición entre el fin del
capitalismo del siglo XIX y el capitalismo moderno nacido de esta depresión y
de la II Guerra Mundial, que asume el intervencionismo estatal.
3.5
POLÍTICAS ECONÓMICAS
Estados Unidos y Gran
Bretaña recurren a medidas de devaluación y de reactivación económica por
iniciativa estatal que en líneas generales resultan positivas.
Francia y Alemania
mantienen el patrón oro y ponen en practica políticas deflacionistas que
fracasan igualmente en los dos países, agravando la recesión, cuyas
consecuencias sociales conducirán a Hitler al poder.
3.5.1 EE. UU.
Se ponen en acción, por
primera vez, un conjunto de medidas de reactivación del consumo y de la inversión
mediante la intervención gubernamental en la economía. Se estimula la actividad
económica mediante un amplio programa de inversiones públicas. Se toman medidas
de protección social como la ayuda del estado a los parados. El conjunto de
estas medidas se denomina el New Deal,
no es una forma de socialismo ni un intento de introducir la planificación de
la economía, su primera finalidad era la de salvar el sistema capitalista. Fue
más bien un reformismo con el que nace el neocapitalismo o capitalismo mixto.
Con este plan se
provoca el alza de los precios, devolviendo la confianza a los inversores.
Consistirá en medidas que afectarán al sistema financiero, a la reorganización
de la agricultura y de la industria. Los resultados obtenidos a corto plazo resultan
de magnitud reducida. El paro, a pesar de una pequeña recuperación, no se
normaliza. El mundo de los negocios, en principio, se opone a estas medidas y
en este aspecto la resistencia liberal tendrá un efecto negativo, desalentando
las inversiones privadas. Pero si la inversión pública no hubiese sustituido a
la privada, la recesión habría sido más profunda.
El New Deal representa la primera gran experiencia de intervención
estatal en la economía en tiempos de paz, actuando a la vez sobre la coyuntura
y sobre las estructuras.
3.5.2 Reino Unido.
La política monetaria
mantiene bajos los tipos de interés para facilitar las inversiones. Se alientan
los intercambios con los países miembros de la Commonwealt. Se produce la
devaluación de la libra por imperativos exteriores, no es una devaluación como
la contemporánea del dólar, que se decide voluntariamente para favorecer las
exportaciones, en Gran Bretaña la imponen las quiebras de los deudores alemanes
y las salidas de oro.
3.5.3 Alemania.
Se mantiene fiel a los
tipos de cambio estables. Ante la baja de los precios exteriores sólo puede restablecer
el equilibrio con la baja de los precios interiores, deflación. Esta es una
política peligrosa ya que se bajan simultáneamente los precios al consumo y los
salarios pero no en la misma proporción.
A partir de 1933, el
gobierno nazi emprende una política opuesta de reflación, emprende la lucha contra
el paro recurriendo al rearme masivo, movilizando el conjunto de la economía
nacional con vistas a la guerra.
3.6 CONSECUENCIAS.
- Contracción
rápida y violenta de la producción industrial.
- Agravación
de la crisis agrícola que desde el fin de la I Guerra Mundial sufría una crisis
de sobreproducción, ésta no se alivia pero los precios se hunden. Resultan más afectadas
las plantaciones de monocultivo de los países nuevos. Acelera la crisis industrial
al frenar el consumo.
- Desorganización
del comercio internacional.
- Transformaciones
sociales profundas, especialmente en los países industrializados afectados por
el gran paro. Los efectos sobre las clases medias resultan desbastadores,
arrastrándolas a encuadrarse en formaciones políticas autoritarias que les
prometían el restablecimiento del antiguo orden.
- Intervencionismo
estatal: se hace inevitable. No será hostil al sistema capitalista y en
realidad lo consolida. Esta intervención en los asuntos económicos refuerza el
poder de los gobiernos.
- Crisis de la
democracia parlamentaria: la crisis económica debilita los regímenes políticos,
sobre todo el parlamentario. Se intenta cargar el peso de la situación a las
clases populares, restringiendo las libertades que potenciasen la reacción y
la salida revolucionaria.
- Tensiones
internacionales: desarrollo de formas agresivas del nacionalismo. Al intentar
soluciones nacionales a problemas que surgen de una situación de carácter internacional,
global, este nacionalismo impotente es reforzado por la política de dictaduras
como en Alemania, Italia, Japón, etc., que recurren al rearme y a la expansión
imperialista para encontrar una salida a la crisis. Estas tensiones desembocarán
en la II Guerra Mundial.